Meryl Streep logró pagos justos para Emily Blunt y Anne Hathaway en ‘El diablo viste a la moda 2’

El regreso del icónico elenco llega con un histórico acuerdo de igualdad salarial en Hollywood

La esperada secuela de The Devil Wears Prada 2 o ‘El diablo viste a la moda 2‘ en su traducción al español, no solo está arrasando en taquilla, también está marcando un precedente dentro de la industria cinematográfica. Según múltiples reportes de Variety, Meryl Streep habría sido clave para asegurar que sus coestrellas recibieran exactamente el mismo salario que ella.

El acuerdo, conocido como “favoured nations”, garantiza que tanto Anne Hathaway como Emily Blunt reciban 12.5 millones de dólares cada una por retomar sus icónicos roles, igualando la cifra asignada a Meryl Streep, y es que la ganadora de 3 Oscar de 76 años, ayudó a que sus compañeras tuvieran un pago justo.

Un impacto que va más allá de la pantalla

Este movimiento ha sido interpretado como un paso significativo hacia la equidad salarial en Hollywood, especialmente en una industria históricamente marcada por desigualdades. La secuela, dirigida nuevamente por David Frankel, ya ha superado los 300 millones de dólares en taquilla global, lo que activa además bonos adicionales para las protagonistas.

Fuentes cercanas a la producción indican que, con estos incentivos, las ganancias totales de Emily Blunt y Hathaway podrían superar los 20 millones de dólares cada una, consolidando el proyecto como uno de los más rentables del año. El guion, desarrollado por Aline Brosh McKenna, retoma el universo de la revista Runway con un enfoque actualizado, mientras que el presupuesto del filme alcanzó los 100 millones de dólares, casi el triple de la cinta original de 2006.

El éxito de la película también ha generado una intensa competencia en taquilla, enfrentándose a grandes producciones como Mortal Kombat II. Sin embargo, su combinación de nostalgia, moda y narrativa moderna parece estar conquistando al público global. Más allá de cifras, el verdadero impacto está en el mensaje: en una industria en constante cambio, las decisiones detrás de cámaras pueden redefinir las reglas del juego, y esta vez Meryl Streep fue la que logró el acuerdo.

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