El rey Carlos III hizo su visita a Grimsby el pasado 11 de junio, en donde se encontró con varias organizaciones comunitarias en el Grimsby Town Football Club. En su reunión, el monarca dejó ver su lado más divertido y humorístico, demostrando que todas las habladurías sobre ser un cascarrabias no son más que eso.
Una mujer del personal llamada Francine Orr llamó sin querer «cariño» al monarca en lugar de usar su título formal «Su Majestad»: «¿Qué tal, cariño? ¡Ay, no! Lo siento muchísimo, Su Majestad» dijo. Sin embargo, lejos de ofenderse o de poner malas caras, el rey reaccionó con humor y respondió mientras reía: «No pasa nada. Me gusta que me llamen cariño«.
Después del hilarante momento, Orr recordó que los funcionarios les habían explicado detalladamente el protocolo real a todos los presentes; no obstante, confesó que se puso sumamente nerviosa cuando le dio la mano. Aunque se disculpó, el líder de la monarquía inglesa le aseguró que no había ningún problema. Después, esta describió al rey como un hombre encantador y carismático, y que es alguien que tiene los pies en la tierra.

